¿Cuántos programas de radio hemos escuchado en esta mágica serie? ¿cuántas veces Cris nos ha hecho soñar con filosofía, poesía, literatura, música o divagaciones sobre el sentido de la vida?
Eso me ha hecho pensar en cómo la radio puede darle vida a un pueblo, a una ciudad, a una nación, cómo la música bien escogida puede elevar el espíritu si suena en el momento adecuao, o reconfortarte de la tristeza de un desengaño. Y cómo unas palabras pueden hundirte tan abajo que ya sólo puedes ir para arriba.
Esa es la radio que deberíamos tener, por desgracia, la radio de hoy está contaminada en su mayor parte por la política, por intereses económicos e influencias cruzadas.
Sueño con una radio libre, una radio (y una televisión) que nos convierta en mejores personas, que agrande nuestros horizontes y que nos dé más derechos, sabiduría y conocimiento.
Una radio como la de Cris, que nos haga pensar.